A simple vista parece una papa o patata, también se asemeja a una remolacha blanca o una zanahoria blanca o un nabo, pero su sabor es muy parecido a una manzana o quizá a una pera, ¿increíble verdad? Pero cierto, así es la jícama.

Este es otro alimento con múltiples beneficios para nuestra salud, la jícama, pelanga o nabo mexicano, es originario de México, pero también se cultiva en Ecuador, Perú, parte de Centroamérica, Filipinas y Asia.

Su raíz es la única parte de esta planta comestible, y es consumida como una fruta por su sabor. El mejor momento para cosecharla es desde diciembre a junio. Las plantas crecen mejor en climas cálidos y secos.

Las plantadas en el verano producen los más sabrosos, aunque por lo general son algo más pequeños. La planta prefiere pleno sol y precipitaciones moderadas, por lo que es una mala opción para los climas del norte.

Además, la jícama produce un insecticida natural en la vid por encima del suelo, lo que significa que la planta se protege de plagas dañinas.

Para qué sirve la jícama

Sirve como alimento rico en vitaminas y minerales, es utilizada comúnmente para pacientes con diabetes con el fin de combatirla y recomendada en las dietas de pacientes con presión arterial alta.

Beneficios de la jícama

1. Estimula el sistema inmunológico

La jícama es ideal para el sistema inmunológico gracias a su alto contenido de vitamina C (40% de la dosis diaria recomendada). Esta vitamina tiene una gran importancia en la protección del sistema inmune y es una gran aliada para combatir infecciones y enfermedades como la artritis, las alergias y la congestión.

2. Alto contenido de fibra

La fibra que posee la jícama es muy especial, ya que contiene cero calorías y no se metaboliza, por lo que acelera el paso de los alimentos por el sistema digestivo. Además, evita el estreñimiento, baja el colesterol y es un antioxidante que ayuda a evitar el crecimiento de células cancerígenas.

3. Ayuda a bajar de peso

La jícama contiene 0,1% de grasas poliinsaturadas, 35 calorías en cada porción y un alto contenido de fibra, lo que la convierte una excelente ayuda para bajar de peso.

Al comer una alta cantidad de fibra tu estomago se sentirá satisfecho y sin antojos, así evitaras comer calorías de más. Una manera saludable de prepararla es picarla en tiras y aderezarla con limón, así puedes comerla como merienda en esos ataques de ansiedad vespertinos.

4. Fortalece los huesos

La jícama posee una gran cantidad de minerales que ayudan al fortalecimiento de los huesos como es el cobre, el magnesio y el manganeso. Inclusive, ayuda a restablecer algún hueso dañado o facturado y previene la osteoporosis temprana. Además, contiene una fructosa llamada inulina, la cual ayuda al organismo en la absorción del calcio de otros alimentos.

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5. Mejora la función cognitiva

Este tubérculo puede mejorar tus funciones mentales, gracias a su alto contenido de vitamina B6. Se ha comprobado que la vitamina B6 aumenta la capacidad cognitiva. Así que, si próximamente tienes algún examen o prueba, asegúrate de comer mucha jícama

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6. Ayuda a combatir la diabetes

La diabetes es una enfermedad bastante complicada, de tal manera que la mejor forma de combatirla y prevenirla es mediante el consumo adecuado y balanceado de alimentos. Uno de los beneficios de la jícama es que contiene un índice glicémico bajo, lo que la convierte en un alimento ideal para los diabéticos.

Además, como su fibra contiene inulina, una fructosa que no se convierte en azúcar como otros carbohidratos. Por lo tanto, las personas que sufren de diabetes podrán comerlo para sentirse satisfecho, pero no elevarán sus niveles de azúcar en la sangre.

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7. Mejora la circulación

La jícama mejora la circulación debido a la gran cantidad de minerales como el cobre y hierro que ayudan a producir glóbulos rojos en la sangre. Tales células son muy importantes ya que se encargan de oxigenar el cuerpo, las células y los tejidos.

Inclusive, disminuye la presión arterial y reduce las posibilidades de sufrir de problemas cardiacos, gracias a su alto contenido de potasio que contrarresta los niveles de sodio en la sangre.

8. Reduce la presión arterial

Su alto nivel de potasio ayuda a controlar los niveles de sodio en la sangre. Esto puede reducir la presión arterial, la tensión en las arterias y venas y reduce el riesgo de sufrir problemas cardíacos.

9. La jícama es un snack nutritivo

Es un alimento que llena, por lo que es ideal para comerla entre comidas y más aún si has comenzado una dieta (recuerda que las dietas no son para dejar de comer, sino para comer mejor) La jícama contiene mucha fibra y, sobre todo, agua, por lo que una porción de 150 gramos te dará una sensación de saciedad y podrás resistir los antojos hasta la siguiente comida.

La fibra soluble que contiene es buena para bajar el colesterol y te ayudará a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. De igual manera es un antioxidante que ayuda a proteger el cuerpo del cáncer y muchísimas enfermedades. Así que sin lugar a duda es beneficiosa para la salud.

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¿Cómo disfrutar la jícama?

Primero que nada, después de lavarla, la debes pelar, ya que su cáscara es muy gruesa y no se digiere fácilmente.

Una vez pelada, verás que es muy parecida a una pera por dentro, crujiente y blanca. Para comerla la debes picar en lonjas finas para agregar a tus ensaladas o a los sofritos para sazonar cualquier platillo con un toque un poco dulce y crujiente. Recuerda que la jícama se puede comer tanto cruda como cocida.

Receta deliciosa con jícama

Ensalada de Jícama y naranja

  • Ingredientes (aprox.):Ensalada jícama y naranja

1 jícama mediana
2 naranjas dulces
1/2 cebolla chica (puede ser morada o blanca)
4 cucharadas soperas de jugo de limón o de naranja agria
2 cucharadas soperas de vinagre
1/2 cucharadita de chile en polvo (o al gusto)
1/4 cucharadita de sal
un puñito de hojas de cilantro
lechuga picada (opcional)

  • Preparación:

Pelamos la jícama y la picamos en cubitos de aproximadamente un centímetro de tamaño (5 tazas de cubitos).

Pelamos las naranjas y las separamos en gajos. Cortamos cada gajo en dos o tres partes, de tal forma que los trozos sean de aproximadamente el mismo tamaño que los cubitos de jícama o un poco más grandes. Descartamos las semillas y las hebras blancas de las naranjas.

Cortamos la cebolla en rebanadas delgaditas y separamos los anillos. Si preferimos un sabor a cebolla menos pronunciado, los colocamos en un colador bajo el chorro de agua para que se les enjuague parte de su jugo; luego hay que escurrirlas bien.

En un recipiente hondo combinamos el jugo de limón o de naranja agria, el vinagre el chile en polvo y la sal. Añadimos los cubitos de jícama y removemos bien (si sobrara algo de jugo de las naranjas que cortamos, también se puede agregar).

Picamos las hojas de cilantro. Después, agregamos la naranja y el cilantro a la mezcla de la jícama y removemos con cuidado. Refrigeramos hasta el momento de servirse.

Podemos servir la ensalada sola o sobre lechuga picada.

Con información de: https://www.vix.com

https://www.saludycuidado.net

https://www.verema.com